Según las imágenes difundidas por el portal Enlace Nacional, Kenji Fujimori buscó votos a punta de clientelismo en el barrio José Olaya, de escasos recursos. El cuaderno que regaló a diestra y siniestra, de veinte páginas, está dirigido a los niños. Se llama "Kolorea". Y en cada página aparece una cédula de votación con el logo de Gana Perú y el rostro de Ollanta Humala borrados. La publicación también ha sido repartida en distritos populares de Lima, como Comas, Rímac, San Juan de Lurigancho y Villa El Salvador.
En el video propalado por Enlace Nacional se ve al menor de los Fujimori regalando víveres a los pobladores de La Hoyada, localidad que acaba de sufrir una inundación. En medio de una torrencial lluvia, Kenji pregunta a los habitantes:"¿Cómo responden las autoridades para enfrentar los fenómenos naturales?" Lanzada la interrogante, los presentes atinan a decir: "No hacen nada" Dicho esto, el protagonista involuntario de la comicidad aprovecha para armarle un comercial a su progenitor: "En el gobierno de mi padre, ante un desastre natural, inmediatamente mandaba a los ingenieros y a las Fuerzas Armadas". Lo único que le faltó decir a Kenji Fujimori fue que gran parte del dinero enviado a zonas de emergencia en los noventa iba a parar a los bolsillos de los altos mandos militares y a los de su papi.
En este escenario de clientelismo chihuahuense, el engreído de Alberto Fujimori se atreve a decir a los periodistas ucayalinos que "los hijos no heredan los defectos y virtudes de los padres". En su caso resulta evidente que Kenji es astilla del palo mayor, viruta filial del tabladillo paternal: miente sin pudor, promete sin restricciones, recuerda lo que no sucedió y defiende a criminales prontuariados.
Además, Kenji no se ha dignado a presentar los gastos de su cuantiosa campaña. Es necesario decir que candidatos de Fuerza 2011 que no han sido electos, como Luis Delgado Aparicio y Luz Salgado, sí lo han hecho.
Además, en otras lejanas provincias, lejos de la mirada poco inquisidora de Lima, los fujimoristas sí se empeñan en demostrar que tanto Alberto como Keiko Fujimori están cortados por la misma tijera para atraer votos. Los afiches naranjas que se distribuyen en Catacaos, Piura, así lo demuestran. Allí está la imagen de los dos, padre e hija, enrostrándonos que otra yuca y otro bacalao pueden ser posibles.
Fuente: Hildebrandt en sus Trece N° 57

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