Mis primeras palabras
son para felicitarlo por su elección como Presidente del Sexagésimo Sexto
Período de Sesiones de la Asamblea General, una tarea en la que el Perú le
ofrece su decidido apoyo.
También expreso mi satisfacción por hablarle al mundo en
nombre de mi pueblo, y por hacerlo en esta alta tribuna del multilateralismo,
la paz, la solidaridad y la cooperación, principios que inspiraron el
nacimiento de esta Organización y que el Perú suscribe plenamente.
El gobierno que presido inició sus funciones apenas hace
unas semanas. En las urnas, el pueblo peruano nos ha confiado la tarea de una
gran transformación, buscada fervorosamente durante buena parte de nuestra
historia. Nuestro propósito es concretar ese compromiso con responsabilidad y
honor. Una nación mítica y vibrante, propietaria de un increíble pasado y de un
vigoroso presente, demanda poner fin a siglos de pobreza y exclusión.
La Gran Transformación es un proceso de Inclusión Social. Es
decir, transformar el crecimiento económico en el que vivimos los peruanos y
peruanas desde hace 10 años, en desarrollo. En otras palabras, que el dinero se
convierta en calidad de vida.
Nuestro ideal de la gran transformación es tan
irrenunciable como nuestra fe democrática. Mi gobierno se propone profundizar
la democracia de tal manera que pueda resolver los problemas y las necesidades
no solamente de una minoría sino de todos. Es decir, democratizar la democracia.
La democracia es la base para la autodeterminación de un
pueblo, y el Estado debe estar preparado para asumir esta voluntad con lealtad.
Este es el fundamento de una democracia
soberana.
Para cumplir con este compromiso, el Estado es la
institución responsable de diseñar el camino hacia la transformación a través
de políticas públicas, tanto en los ámbitos de la política como de la economía.
El Estado debe responder a los intereses de los pueblos.
Naciones Unidas es el máximo garante de la preservación
de la paz y justamente está conformado por nuestros Estados. Sin embargo, hoy
sabemos que existen corporaciones que tienen tanto o mayor poder que muchos
Estados, que reaccionan rápidamente a través de las redes de Internet y del
mercado bursátil incluso para poner en el banquillo de los acusados a los
propios Estados. Esta situación debe ser tomada en cuenta para salvaguardar
políticas de Estado como la preservación del medio ambiente, el respeto a la
autodeterminación de los pueblos y el derecho a las comunidades originarias y
minorías sociales, entre otros.
No concebimos la transformación fuera del Estado de
Derecho y sus valores. No se trata de copiar modelos de otros. Gobernamos a
través de la concertación, en lo interno y en lo
externo; salvaguardando todas las libertades, con tolerancia, y, sobre todo,
escuchando a nuestros ciudadanos, sin distinción de clase, raza o género.
Al asumir mi mandato cité a Nelson Mandela:
“No hay democracia con miseria, no hay democracia con asimetrías sociales”. Nuestro gobierno plantea un Estado que recupere la
capacidad de desplegar políticas que atiendan las necesidades y aspiraciones de
todos sus ciudadanos. Es en ese espíritu que renovamos nuestro compromiso con
los Objetivos de
Desarrollo del Milenio.
América Latina es la región más desigual del mundo.
Su clase política no puede decir que se haya cumplido el sueño de los
iniciadores de la independencia y de los fundadores de las actuales repúblicas.
Valores como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, han sido en la mayoría
de casos, las banderas de nuestros fundadores. Sin embargo, interpretaciones
extremas de estos valores llevaron al mundo a grandes confrontaciones sin que
la Libertad o la Igualdad realmente hayan prosperado. Reforcemos ahora el valor
de la Fraternidad como camino hacia una paz duradera. En ese sentido, valga la
oportunidad para sumarme desde este podio al reconocimiento del Estado
Palestino y su derecho a vivir en paz y armonía con el conjunto de países de
las Naciones Unidas.
La integración de un país geográficamente
accidentado y disperso es posible hoy, gracias al avance de las comunicaciones
y a obras de infraestructura física. La inclusión social requiere asimismo de
servicios públicos de calidad y de igualdad de oportunidades. Los ciudadanos
requieren acceso a la salud, a la educación, a una vivienda, a un trabajo digno
y a la seguridad social. Hablamos de integración plena al interior de la
sociedad peruana. Estamos promoviendo decididamente los intercambios entre
nuestras comunidades, reconociendo y revalorando nuestra diversidad.
Queremos un Estado atento a las necesidades
de sus ciudadanos y comunidades. Este es su rol prioritario. La explotación de
recursos soberanos no renovables en los que el Perú es rico, debe servir al
desarrollo del país. Los proyectos de inversión deben respetar el entorno
humano y ambiental en el cual se desarrollan. Esto ya está siendo comprendido
por los inversionistas, en un proceso de negociación emprendido por mi gobierno
en el marco del Estado de Derecho. Fruto de estas negociaciones, el Estado y
las comunidades contarán con mayores recursos para proyectos de inversión
social. Con esto favorecemos la cohesión social y la estabilidad democrática,
y, al mismo tiempo, un entorno más favorable para la inversión que el país
necesita.
Una de nuestras primeras medidas que hemos
tomado ha sido la promulgación, en la ciudad de Bagua, de la Ley de Consulta
Previa. Así atendemos las demandas de nuestras comunidades indígenas,
haciéndolas partícipes de decisiones que les conciernen. De esta manera afirmamos que todos los
peruanos y peruanas somos ciudadanos de primera categoría cumpliendo
un compromiso asumido por el Estado peruano en mérito al Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo.
El narcotráfico constituye una de las más graves
amenazas mundiales. Es indispensable reconocer que este gran problema no ha
sido derrotado, peor aún, su poder e influencia aumentan día a día. Reconocer
esta realidad es un avance importante que permitirá restablecer una política
integral, concertando con los actores responsables y otorgando igual
importancia al control de la oferta como a la reducción de la demanda. Para el
Perú, dichos principios implican además el deber de los Estados de actuar firme
y coordinadamente para combatir todos los eslabones de esta cadena delictiva.
La producción de hoja de coca es fuente de
ingresos para decenas de miles de personas que no siempre cuentan con una
alternativa viable para su subsistencia. Mi gobierno busca que la política
antidrogas proceda a la erradicación de cultivos ilegales de coca, y que
contemple al mismo tiempo la necesidad de incluir a los campesinos productores
en programas de desarrollo alternativo. Sin esto la erradicación será
simplemente insuficiente para alcanzar nuestro objetivo.
Debemos combatir con mayor ahínco a las
organizaciones criminales transnacionales que son las principales beneficiarias
de este negocio ilícito. Son organizaciones millonarias que se aprovechan de
situaciones de pobreza y de la debilidad del Estado en zonas de difícil acceso.
Al mismo tiempo, necesitamos mayores capacidades de inteligencia financiera
para detectar el lavado de activos, controles más efectivos sobre los insumos y
precursores, y, en el plano de la seguridad, necesitamos controlar el
suministro de armas con las que cárteles y pandillas atentan a diario contra la
seguridad ciudadana.
Hemos convocado para el segundo trimestre del
próximo año, en Lima, a una reunión de Ministros de Relaciones Exteriores y
jefes de organismos encargados de la lucha contra las drogas para abordar estos
asuntos y definir acciones concretas. Mi
gobierno no escatimará esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico y el crimen
organizado.
El Perú es un país multicultural que está en
proceso de reconocer la riqueza de su propia diversidad. Por ejemplo, nuestro
país vive hoy una revolución gastronómica que demuestra que la diversidad
contribuye a la inclusión social y el desarrollo sostenible. La cocina peruana
es el punto donde todos los peruanos, desde el campesino y el cocinero hasta el
pescador y el comensal, podemos aportar a un proyecto conjunto. Es el resultado
de un diálogo milenario entre muchas culturas: indígena, africana, europea,
árabe y asiática, que hoy se expresa en nuestras comidas. Por ello, hemos solicitado a la Unesco el
reconocimiento de la cocina peruana como elemento representativo del Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El avance científico tecnológico en los
últimos 50 años ha tenido un crecimiento exponencial. Actualmente, sin embargo,
se ha creado en paralelo un fenómeno de exclusión mundial que se expresa no
solo en la falta de acceso a estas tecnologías sino también se manifiesta a
través de los grandes movimientos migratorios en busca de mejores
oportunidades, desde nuestros países. Los llamados ilegales son en realidad un
puente para la integración. Sin embargo, en muchos casos las necesidades que
motivaron su éxodo dan pie a afectaciones de sus derechos humanos. Quiero aprovechar este foro para
invocar un trato más justo y digno para personas emprendedoras que con su
trabajo contribuyen a la economía de sus países de origen y de residencia.
Su marginación solo podrá favorecer a una mayor informalidad en la que campean
las mafias y redes criminales.
Siempre en la línea de la inclusión social,
mi gobierno viene priorizando la atención de las necesidades de los más
frágiles y desprotegidos como los niños y ancianos. Pero, también nos
preocupamos por la protección de los derechos de la mujer y de quienes
históricamente han sido objeto de discriminación. Destacamos, en ese sentido, el acierto
de la creación de ONU-Mujer. Exhortamos a la comunidad
internacional a trabajar conjuntamente en favor de la igualdad de género y el
empoderamiento de la mujer. Asimismo, ratificamos
nuestro compromiso con la Declaración y Programa de Acción adoptados en la
Conferencia Mundial de Durban contra el Racismo, la Discriminación Racial, la
Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, cuyo décimo aniversario
conmemoramos hoy.
El cambio climático y el Efecto Invernadero
cuyos impactos se amplifican en los sectores sociales más vulnerables son
problemas que nos afectan a todos, ricos y pobres. En esta causa mundial por la
preservación del Planeta debemos estar todos comprometidos.
En el Perú se está trabajando en la promoción del uso de energías limpias, la reforestación, la educación
medioambiental y el reconocimiento de los derechos de acceso y participación de
las comunidades que poseen el conocimiento tradicional. Pero todo ello demanda
una gran cantidad de recursos y de tecnología que se encuentran en mayor
abundancia en el Hemisferio Norte. De
ahí la necesidad de reafirmar, una vez más, el principio de responsabilidad
compartida pero diferenciada entre los países desarrollados y aquellos en vías
de desarrollo. En tal sentido, la cooperación internacional
debe incrementar la ayuda financiera y técnica destinada a prevenir y mitigar
los efectos del cambio climático. Los
países industrializados deben asumir y cumplir con el compromiso de reducir de manera
sustantiva sus emisiones.
El pasado 28
de julio, en Lima, las jefas y jefes de Estado de Unasur llamamos la atención
sobre los riesgos que se ciernen sobre nuestras economías por situaciones
originadas en los Estados Unidos, Europa y Asia, situaciones asociadas al
elevado nivel de deuda pública y al desempleo, a la lenta recuperación del
crédito y a los bajos niveles de inversión. También, ciertamente, a los empeños
belicistas que han desviado ingentes sumas de dinero que bien pudieron
utilizarse para evitar la crisis. Los países latinoamericanos estamos
aprendiendo a superar la vulnerabilidad crónica frente a estas crisis. Hemos
decidido actuar concertadamente, coordinando políticas de fortalecimiento de
los fundamentos económicos y de supervisión de nuestros sistemas financieros.
Hemos establecido un Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas que refleja
nuestra capacidad de fomentar el diálogo y procurar consensos en beneficio de
todos.
América Latina no será ajena a esta tormenta
que viene del Norte, pero estamos tomando previsiones. No basta que estemos
conectados, debemos estar unidos. El Siglo XXI puede ser la oportunidad de esta
parte de nuestro continente y de su gran mercado de más de 700 millones de
habitantes.
Nuestro compromiso con la integración, la paz
y el progreso regional no es retórico. Para el Gobierno peruano la integración
con nuestros países vecinos es una herramienta prioritaria para promover la
seguridad y el desarrollo conjunto de Sudamérica y de toda América Latina. En concordancia de lo afirmado, el
camino de la paz y la reconciliación pasa por poner fin del bloqueo a Cuba.
En palabras de Víctor Andrés Belaúnde al
asumir la presidencia de esta Asamblea en 1959, decía: “Las pasadas centurias vivieron bajo
el falso y presuntuoso signo de la llamada ‘Voluntad del Poder’. Hoy la
Humanidad no sólo anhela, sino que necesita vivir bajo el signo de la ‘Voluntad
de Justicia’”.
La interdependencia de nuestras sociedades es
un hecho. No necesitamos crear más divisiones, sino aprender a dialogar e
incorporar en las decisiones el punto de vista de los diferentes actores del
sistema internacional. El
Perú ratifica su apoyo a la ampliación del Consejo de Seguridad para hacerlo más
representativo e incrementar su legitimidad.
Urge avanzar también en la reforma del
Consejo Económico y Social (ECOSOC) para que se convierta verdaderamente en un
foro fundamental para el desarrollo de todos los pueblos del mundo.
Nuestro énfasis en la integración regional no implica en
modo alguno un regionalismo cerrado. Esto sería anacrónico e inviable en un
mundo globalizado. Si bien nuestra política exterior tendrá su núcleo en la
hermandad sudamericana y latinoamericana, no descuidaremos nuestras relaciones
políticas, comerciales y de cooperación con otras regiones del planeta. Por el
contrario, nuestro regionalismo servirá de plataforma para acercarnos de manera
más articulada y proactiva a otras regiones del mundo.
Señor Presidente, nuestra participación en los foros
multilaterales ganará en coherencia. La estabilidad política global requiere de
organizaciones intergubernamentales y grupos regionales fuertes capaces de
sostener el orden multipolar que hoy emerge en el planeta.
Muchas gracias.
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